martes, 3 de octubre de 2017

De aquellos que se pusieron al lado de la sensatez

Hace unos días publiqué cuál era mi parecer con respecto a este asunto del 1-O, y lo que esperaba de ese día. Hablé de la libertad de expresión y pedí que desde ciertas instancias se actuara con cordura. Cosa que en algunos sitios, desgraciadamente, no ocurrió.

Los Mossos esperábamos una jornada complicada, una de las más difíciles de nuestra carrera profesional, al encontrarnos en una situación de la que no había precedentes, en la que sentimientos personales se mezclaban con el deber y las sentencias judiciales.
En este caso, la orden de la Prefectura era clara y motivada. Se ordenaba cumplir con el mandato del Tribunal Superior de Justicia de Cataluña, pero aplicando los principios de Congruencia, Oportunidad y Proporcionalidad, dejando claro que se desaconsejaba totalmente el uso de la fuerza para evitar un mal mayor al que se quería evitar.

Por culpa a esa orden, es cierto que los Mossos actuamos más como observadores que como otra cosa, puesto que pronto se vio que era imposible cumplir la orden del TSJC sin el uso de la fuerza. Y por todos es bien sabido que el uso de la fuerza en orden público conlleva lesionados, siempre.
Así pues todos los Mossos decidimos cumplir con el mandato de la Prefectura, posicionándonos claramente del lado de la paz, del lado de aquellos que solo desean una jornada tranquila, del lado que los que no querían ver gente pacífica por los suelos, o herida.

No voy a usar este artículo para analizar algunas actuaciones concretas de los compañeros de GC y CNP, los vídeos están ahí y desgraciadamente seguirán ahí durante mucho tiempo. La fractura creada por lo que se vivió, será difícil de soldar para muchos.
Y que conste que soy consciente que no todos actuaron mal, y que muchas unidades retrocedieron cuándo vieron que el uso de la fuerza resultaría desproporcionado. Pero hubo actuaciones que son muy difíciles de justificar, digan lo que digan.

Este escrito es en realidad para defender nuestra postura, la de la no agresión.
Es fácil acusarnos de no haber cumplido la orden del TSJC. Es fácil incluso decir que en realidad ha sido culpa nuestra. Es fácil alegar que todos los palos que se han soltado, y el uso de la fuerza se ha hecho para salvaguardar la Constitución.
Pero atentos, porque si algo aprendí en la escuela, es que si el cumplimiento de las leyes no se hace bajo los principios de Congruencia, Oportunidad y Proporcionalidad, entonces no es constitucional.
Porque no hablábamos de evitar un delito flagrante, no había incidentes violentos y el acto ilegal consistía en meter un papelito en la urna.
Así que me lo pueden vender como quieran, porque yo estuve allí, y no era proporcional. Y no, no soy independentista. Lo dije en mi anterior artículo, y me reafirmo en ello.

Y quizá haya muchos que no lo entiendan, obviamente. Seguirán en su fácil postura de creer que todo se puede arreglar obligando a la población a obedecer (algo que no parece muy constitucional).
Pero sé que mucha gente que había allí sí que lo entendió, y eso se vio reflejado en todas las veces que arrancaron en aplausos hacia nosotros. No porque estuviéramos protegiendo la votación, sino porque protegíamos a la gente, evitando a toda costa que se crearan problemas de orden público.

Y de todo lo que ocurrió ese día, me quedo con esos aplausos, lo que nos agradecían que nos hubiéramos puesto del lado de la SENSATEZ.