lunes, 2 de junio de 2014

Salvados, Policía Torturadora y de la Abogada que lo presenció todo

01 de Junio de 2014, Salvados. Cuestión de Justicia.

Como cada domingo, me puse la cena delante de la tele, dispuesto a ver el programa de Salvados. El cebo publicitario me había disgustado profundamente, pero me dije: “Son cosas de la tele, para tener más audiencia. Seguro que la frase está sacada de contexto y no es tan malo”.

El programa no empezó mal del todo y parecía que iba encarado a explicar las diferencias entre la justicia del pobre y del rico, o las dificultades que tenían los juzgados para instruir ciertas causas, o las trabas que ciertos tribunales para juzgar a ciertos sujetos.
Hasta que intervino la abogada Lorena Ruiz-Huerta, que decía ser del turno de oficio (no especificó cuál). Soltó la bomba al comparar los imputados de Audi blindado con los detenidos que llevaban dos días esposados en el calabozo, sin beber ni comer, y habiendo probablemente sufrido malos tratos por parte de la Policía.
Évole aprovechó la frase para hacer incapié en el tema de los maltratos, lo que lleva a ella a decir que esos maltratos los ha visto en todas las guardias que ha tenido. Évole dice no creerla, pero parece más un intento de picarla que de desacreditarla. Desconozco si las preguntas del presentador eran algo improvisado o todo se debía a un meticuloso guión.
Pero el caso es que finalmente la abogada sacó la artillería pesada: “La Policía maltrata a los detenidos de manera sistemática durante su detención.” Dejó claro que no solo de manera física con golpes, sinó también de manera psíquica con vejaciones e insultos. Ella se había encontrado eso en todas las guardias que tenía. Y por supuesto no quería dar un porcentaje, pero dejó entender que el 90% de sus clientes había denunciado esos maltratos.

Para los que aún no me conozcan. Mi carrera profesional en el Cuerpo de los Mossos d’Esquadra ha ido siempre ligada a las Oficinas de Atención al Ciudadano, que son las encargadas de tramitar no solo las denuncias de los ciudadanos, sino también de instruir los atestados con detenidos que no sean de la competencia de una unidad de investigación más especializada.
Para más inri, estuve casi cinco años instruyendo detenidos de manera casi diaria, como responsable de turno del servicio, confeccionando yo mismo los atestados y presentándolos al Juzgado pertinente. Por boca de mis jefes, se me llegó a considerar un especialista en el tema y mi actual puesto bebe de la experiencia que he atesorado en la materia.
Encima, por si fuera poco, mi mujer también ejerce el turno de oficio y acostumbra a representar a detenidos, imputados, víctimas y ciudadanía diversa que solicitan la justicia gratuita. Y nunca ha tenido constancia de un solo cliente maltratado por la policía. Porque de haberlo tenido, le habría recomendado que denunciara.

Jamás me había sentido tan insultado como ese día. Tuve que quitar el programa y cambié de cadena, porque estoy convencido que de seguir viéndolo la cena habría acabado estampada contra la televisión.
En los diez años que llevo realizando este trabajo, jamás, repito, JAMÁS, he visto maltratar a un detenido, o he visto infringir sus derechos. Y puedo asegurar que por mis manos de Instructor han pasado muchísimos detenidos.
Me compadezco de los compañeros que tengan que soportar a esta abogada y su desbocada imaginación, mientras son acusados de intentar matar de deshidratación a un detenido al que han golpeado por pura diversión (porque se le olvidó decir los motivos que tiene la policía para actuar de manera tan salvajemente cruel).

Señora Maria Lorena Ruiz-Huerta García de Viedma, colegiada 75786 del Ilustre Colegio de Abogados de Madrid (esta información es pública y consta en el censo de abogados). Es usted una irresponsable por mentir como lo ha hecho. Pero si encima se cree sus palabras, entonces tiene usted un grave problema: percibe la realidad de manera muy diferente al resto. Y eso según la psiquiatría tiene un nombre.
¿Cuántos casos de maltratos a detenidos han denunciado sus clientes de verdad ante el Juzgado? ¿Cuántas condenas ha conseguido contra policías? No dudo que esos hechos han ocurrido en alguna ocasión a lo largo y ancho de la geografía española. Y espero que cuando haya ocurrido se haya podido condenar a los agentes y que no se hayan ido de rositas. ¿Pero el 90% de los detenidos de Madrid son maltratados? No sé cómo trabajan allí, pero lo dudo mucho.
Según usted jueces y fiscales miran para otro lado. Yo he visto a muchos jueces preguntarle directamente al detenido por el origen de sus lesiones nada más tenerlo sentado, por no hablar de que siempre que están lesionados son visitados por el médico forense.

Así que resumiendo. O usted miente, o no está bien de lo suyo. Hágaselo mirar.

Y en cuanto al programa Salvados, tendrían que empezar a ser ya más responsables por los contenidos que emiten. Ya sé que, por el motivo que sea, no tienen un gran aprecio a la tarea policial española en general. Pero mentir a sabiendas es éticamente reprobable y tremendamente imprudente.

Desmontando Can Vies

Hacía tiempo que no hacía ninguna entrada en este blog. En concreto desde que me fui de mi antiguo destino y tomé posesión de un nuevo puesto. No es que el aumento de responsabilidades me haya quitado tiempo. En realidad es que la comodidad del despacho me ha permitido alejarme un poco de mis típicas reacciones viscerales cuando veo o leo ciertas cosas.
Pero no soy inmune a lo que estoy viendo estos días sobre la, literalmente, batalla campal que se vive en las calles de Barcelona. Ni tampoco soy inmune a lo que leo en los foros policiales, información de primera mano de gente que está allí, en mitad del “fregao”. Tenía que escribir algo, o reviento.

Como siempre, en lo que yo creo que es un acto de racionalidad extrema, no voy a comentar ni hablar sobre cosas que a mí se me escapan. No voy a criticar la COP (congruencia, oportunidad y proporcionalidad) de la sentencia de desalojo ni sobre la demolición. No voy a comentar nada sobre el operativo policial que se montó a tal fin, ni los días posteriores.
Tampoco voy a entrar a valorar quiénes son los violentos, ni a qué grupos pertenecen, cuáles son sus objetivos, o su manera de actuar, etcétera. Para ello el Cuerpo ya tiene grupos especializados que se dedican a eso y a informar debidamente al Juez cuando pertoca.
Esta vez tampoco voy a hablar de la guerra mediática contra el cuerpo. Tanto la que tiene su origen en esos mismos grupos organizados, como la que proviene de ciertos medios de comunicación.

Así que os estaréis preguntando. ¿Para quién son las ostias esta vez? ¿A quién quiere poner a caldo? Pues bien sencillo, a aquellos que más una vez se han llenado la boca con la palabra responsabilidad, y han demostrado carecer de ella.
Para ello, debo explicar una cosa. ¿Qué es la responsabilidad, en términos policiales? Es aquello que se le exige a cualquier funcionario o agente de la autoridad, en el ejercicio de sus funciones.
A un policía se le exige que sea siempre responsable de sus actos, y nunca, bajo ningún concepto, queda eximido de ella. Un policía, cuando actúa, es responsable de todas sus decisiones, aunque se hayan tomado en apenas segundos. Tienen la responsabilidad de decidir (temporalmente claro) sobre el derecho a la libertad de las personas. Tienen la responsabilidad de hacer el (difícil, aunque muchos no se lo crean) uso legítimo de la fuerza, cuando se lo ordenan o cuando valoran (en décimas de segundo) que deben hacerlo.
Y en los últimos meses ciertos mandos policiales y políticos no han parado de recordar esa responsabilidad a los miembros del cuerpo al que pertenezco. También han exigido que seamos capaces de reconocer nuestros errores, cuando los cometemos. Básicamente no piden nada raro, ¿no?
Pues bien, aplíquense el cuento.

Un político toma una decisión sobre el desalojo y derribo, y pasados unos días cambia de parecer (aunque los incidentes sigan, claro). La imagen que ha dado no es muy lógica. Ha mandado dos mensajes confusos: primero, que los violentos ganan; dos, que a lo mejor no tendría que haber tomado aquella decisión.
Alcalde de Barcelona, señor Trías, la ha cagado. Sea cuales sean las razones que le han llevado a actuar como lo ha hecho, no para de equivocarse. Los equipos de antiditurbios no son armas que se puedan usar a su antojo; están compuestos por personas que acaban heridas, cosa que desde luego no le importa a nadie, claro. Así que tiene que ser más responsable antes de usarlos, o de negociar para nada con los mismos violentos que ha provocado.
Responsabilidad, caballeros. Aquí parece que los únicos responsables son los policías, porque al resto parece que ese término no vaya con ellos.
Al menos esa es la imagen que dan. Como el Director General que decide dimitir, por motivos personales, cuando el cuerpo al que “Dirige” está en mitad de una batalla campal por las calles de Barcelona. No parece algo muy responsable tampoco, independientemente de cuáles sean los motivos reales.

Así que la próxima vez que a un político se le llene la boca con la palabra RESPONSABILIDAD, debería echar la vista atrás y recordar cuántas veces lo ha sido él.
Y mientras tanto, parece que cada agente de policía va a ser responsable por él, por los ciudadanos, por los violentos, por los políticos, y va a tener dosis de sobras para cubrir las carencias de todos los demás.

Y para acabar no podía más que dar todo mi apoyo a todas las unidades y equipos de Mossos d’Esquadra y de Guàrdia Urbana que han estado estos días demostrando que responsabilidad es lo único que no carecen. De material, tal vez…