viernes, 25 de octubre de 2013

Desmontando la Parot

Llevamos unos días de tormenta política y social por culpa del tribunal de los Derechos Humanos de Estrasburgo. Lógico, acaban de obligar a la Sala de lo Penal de la Audiencia a dejar en libertad a una de las terroristas más sanguinarias de este país. Después de unos días de oír debates, leer comentarios, debatir yo mismo y meditar toda la información, creo que estoy preparado para dar una opinión al respecto.
No voy a hablar de terrorismo, ya que esta decisión tendrá consecuencias que afectarán no sólo a terroristas, sinó también a violadores, asesinos y psicópatas de todo tipo. Tampoco hablaré de víctimas, no tengo nada que decir al respecto del dolor, del odio o de los sentimientos de venganza que acompañarán a la decisión judicial. Lo que quiero explicar es aquello que tanto me gusta a mí buscar en mi trabajo. Quiero dejar claro el porqué. El porqué ha pasado esto, y porqué va a comenzar a pasar tan a menudo que al final dejará de ser una noticia de primera página. Y explicando el porqué, da la casualidad que también me permito el lujo de señalar a los culpables.

Pues es bien sencillo. El motivo, es porque la legislación es una puta mierda. Y por lo tanto la culpa es de los legisladores; de los de entonces, y los de ahora. Me explico... Cuando en su día, se redactaron el código penal (modificado inútilmente en el 95) que aún hoy arrastramos, la ley de enjuiciamiento criminal, la ley penitenciaria, y otras tantas que deben de servir para algo, se hizo todo con prisas, rápido. Encima se acababa de salir de una dictadura, así que qué menos que ser los más progres de Europa, firmar cualquier cosa que llevara las palabras "Derechos" y "Humanos" en el encabezado, y dejar claro que este país sería todo lo contrario a lo que una vez fue.
Pero se olvidaron de algo básico, algo fundamental. El ser humano es un animal peligroso e impredecible. Así que cuando pensaron en todo aquel conjunto de leyes destinado a proteger esta sociedad, no preveyeron a todos los monstruos que el ciudadano de a pie tendría que sufrir. Así pues, aquellas leyes eran insuficientes para, digamos reinsertar, digamos castigar, digamos vengar, digamos como lo digamos, eran insuficientes para conseguir una mierda. Y como los legisladores son lentos, e incapaces de reconocer sus errores, en vez de cambiar toooda la legislación vigente, se dedicaron a hacer correcciones o aplicar parches.¿El parche más grande de la arcaica Ley Penitenciaria? La doctrina Parot. Un invento de algún iluminado con buenas intenciones que dijo: "¡Ya lo tengo, ya sé cómo dejarlos entre rejas!".
Buen intento, majo. Pero los parches, tarde o temprano, se desgastan, se estropean, y se caen. Y cuando un parche se cae, todo lo que retenía, sale a presión. Y eso es lo que va a ocurrir con todos los presos, que van a salir a chorro. Claro, como ya tenían la solución perfecta, se pusieron a aplicarla de manera retroactiva a todos los asesinos y terroristas que podían quedar libres en breves o que ya estaban en libertad. Cagada, claro. Ahora nos extraña que ese tribunal, que nuestro problema con el terrorismo ni le va ni le viene, diga que la Doctrina Parot, aplicada de manera retroactiva, atenta contra los Derechos Humanos.

Ahora nos dicen, para que nos quedemos tranquilos, que esto no pasará con los siguientes. Que la ley ya cambió y si ahora mato a 24 personas no voy a cumplir 11 meses por asesinato, voy a cumplir mucho más. Cosa que es mentira porque el límite sigue estando en 30. Ya, pero el problema es que ahora quedarán 60 terroristas en libertad, así como otros tantos psicópatas y violadores. Y para evitarlo, me parece que ya no van a quedar parches que valgan.
No voy a decir lo que opino qué habría que hacer con aquel que mata a 24 personas, viola a 15 mujeres o mata a sus hijos sólo por joder a su exmujer. Esto es un perfil público y no sería políticamente correcto. Pero la reflexión va a ser otra.

La legislación vigente, en materia de justicia, seguridad y medidas penitenciarias, en su lucha contra el crimen, es una puta mierda pinchada en un palo. Los delincuentes vienen a España a enriquecerse, los criminales se descojonan de la justicia española (y aquí incluyo el descojonamiento general hacia los cuerpos y fuerzas de seguridad), y a los verdaderos asesinos y psicópatas, lo suyo les sale muy a cuenta.

Nota para los legisladores: abran los ojos, salgan de su burbujita, rodéense de especialistas en el tema (especialistas de verdad), o al menos escúchenlos, cambien toda la puta legislación, adáptenla a la realidad del mundo, y de una puta vez, protejan los Derechos de los Ciudadanos Humanos Honrados que No Van por el Mundo Matando o Haciendo lo que les Da la Puta Gana Porque las Consecuencias son una Puta Mierda.

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