Hacía tiempo que
no hacía ninguna entrada en este blog. En concreto desde que me fui de mi
antiguo destino y tomé posesión de un nuevo puesto. No es que el aumento de
responsabilidades me haya quitado tiempo. En realidad es que la comodidad del
despacho me ha permitido alejarme un poco de mis típicas reacciones viscerales
cuando veo o leo ciertas cosas.
Pero no soy
inmune a lo que estoy viendo estos días sobre la, literalmente, batalla campal
que se vive en las calles de Barcelona. Ni tampoco soy inmune a lo que leo en
los foros policiales, información de primera mano de gente que está allí, en
mitad del “fregao”. Tenía que escribir algo, o reviento.
Como siempre, en
lo que yo creo que es un acto de racionalidad extrema, no voy a comentar ni
hablar sobre cosas que a mí se me escapan. No voy a criticar la COP
(congruencia, oportunidad y proporcionalidad) de la sentencia de desalojo ni
sobre la demolición. No voy a comentar nada sobre el operativo policial que se montó
a tal fin, ni los días posteriores.
Tampoco voy a
entrar a valorar quiénes son los violentos, ni a qué grupos pertenecen, cuáles
son sus objetivos, o su manera de actuar, etcétera. Para ello el Cuerpo ya
tiene grupos especializados que se dedican a eso y a informar debidamente al
Juez cuando pertoca.
Esta vez tampoco
voy a hablar de la guerra mediática contra el cuerpo. Tanto la que tiene su
origen en esos mismos grupos organizados, como la que proviene de ciertos
medios de comunicación.
Así que os
estaréis preguntando. ¿Para quién son las ostias esta vez? ¿A quién quiere
poner a caldo? Pues bien sencillo, a aquellos que más una vez se han llenado la
boca con la palabra responsabilidad, y han demostrado carecer de ella.
Para ello, debo
explicar una cosa. ¿Qué es la responsabilidad, en términos policiales? Es
aquello que se le exige a cualquier funcionario o agente de la autoridad, en el
ejercicio de sus funciones.
A un policía se
le exige que sea siempre responsable de sus actos, y nunca, bajo ningún
concepto, queda eximido de ella. Un policía, cuando actúa, es responsable de
todas sus decisiones, aunque se hayan tomado en apenas segundos. Tienen la
responsabilidad de decidir (temporalmente claro) sobre el derecho a la libertad
de las personas. Tienen la responsabilidad de hacer el (difícil, aunque muchos
no se lo crean) uso legítimo de la fuerza, cuando se lo ordenan o cuando
valoran (en décimas de segundo) que deben hacerlo.
Y en los últimos
meses ciertos mandos policiales y políticos no han parado de recordar esa
responsabilidad a los miembros del cuerpo al que pertenezco. También han
exigido que seamos capaces de reconocer nuestros errores, cuando los cometemos.
Básicamente no piden nada raro, ¿no?
Pues bien,
aplíquense el cuento.
Un político toma
una decisión sobre el desalojo y derribo, y pasados unos días cambia de parecer
(aunque los incidentes sigan, claro). La imagen que ha dado no es muy lógica.
Ha mandado dos mensajes confusos: primero, que los violentos ganan; dos, que a
lo mejor no tendría que haber tomado aquella decisión.
Alcalde de
Barcelona, señor Trías, la ha cagado. Sea cuales sean las razones que le han
llevado a actuar como lo ha hecho, no para de equivocarse. Los equipos de
antiditurbios no son armas que se puedan usar a su antojo; están compuestos por
personas que acaban heridas, cosa que desde luego no le importa a nadie, claro.
Así que tiene que ser más responsable antes de usarlos, o de negociar para nada
con los mismos violentos que ha provocado.
Responsabilidad,
caballeros. Aquí parece que los únicos responsables son los policías, porque al
resto parece que ese término no vaya con ellos.
Al menos esa es
la imagen que dan. Como el Director General que decide dimitir, por motivos
personales, cuando el cuerpo al que “Dirige” está en mitad de una batalla
campal por las calles de Barcelona. No parece algo muy responsable tampoco,
independientemente de cuáles sean los motivos reales.
Así que la
próxima vez que a un político se le llene la boca con la palabra
RESPONSABILIDAD, debería echar la vista atrás y recordar cuántas veces lo ha
sido él.
Y mientras tanto, parece que cada agente de policía va a ser responsable por él, por los ciudadanos, por los violentos, por los políticos, y va a tener dosis de sobras para cubrir las carencias de todos los demás.
Y para acabar no podía más que dar todo mi apoyo a todas las unidades y equipos de Mossos d’Esquadra y de Guàrdia Urbana que han estado estos días demostrando que responsabilidad es lo único que no carecen. De material, tal vez…
Y para acabar no podía más que dar todo mi apoyo a todas las unidades y equipos de Mossos d’Esquadra y de Guàrdia Urbana que han estado estos días demostrando que responsabilidad es lo único que no carecen. De material, tal vez…
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