lunes, 2 de junio de 2014

Desmontando Can Vies

Hacía tiempo que no hacía ninguna entrada en este blog. En concreto desde que me fui de mi antiguo destino y tomé posesión de un nuevo puesto. No es que el aumento de responsabilidades me haya quitado tiempo. En realidad es que la comodidad del despacho me ha permitido alejarme un poco de mis típicas reacciones viscerales cuando veo o leo ciertas cosas.
Pero no soy inmune a lo que estoy viendo estos días sobre la, literalmente, batalla campal que se vive en las calles de Barcelona. Ni tampoco soy inmune a lo que leo en los foros policiales, información de primera mano de gente que está allí, en mitad del “fregao”. Tenía que escribir algo, o reviento.

Como siempre, en lo que yo creo que es un acto de racionalidad extrema, no voy a comentar ni hablar sobre cosas que a mí se me escapan. No voy a criticar la COP (congruencia, oportunidad y proporcionalidad) de la sentencia de desalojo ni sobre la demolición. No voy a comentar nada sobre el operativo policial que se montó a tal fin, ni los días posteriores.
Tampoco voy a entrar a valorar quiénes son los violentos, ni a qué grupos pertenecen, cuáles son sus objetivos, o su manera de actuar, etcétera. Para ello el Cuerpo ya tiene grupos especializados que se dedican a eso y a informar debidamente al Juez cuando pertoca.
Esta vez tampoco voy a hablar de la guerra mediática contra el cuerpo. Tanto la que tiene su origen en esos mismos grupos organizados, como la que proviene de ciertos medios de comunicación.

Así que os estaréis preguntando. ¿Para quién son las ostias esta vez? ¿A quién quiere poner a caldo? Pues bien sencillo, a aquellos que más una vez se han llenado la boca con la palabra responsabilidad, y han demostrado carecer de ella.
Para ello, debo explicar una cosa. ¿Qué es la responsabilidad, en términos policiales? Es aquello que se le exige a cualquier funcionario o agente de la autoridad, en el ejercicio de sus funciones.
A un policía se le exige que sea siempre responsable de sus actos, y nunca, bajo ningún concepto, queda eximido de ella. Un policía, cuando actúa, es responsable de todas sus decisiones, aunque se hayan tomado en apenas segundos. Tienen la responsabilidad de decidir (temporalmente claro) sobre el derecho a la libertad de las personas. Tienen la responsabilidad de hacer el (difícil, aunque muchos no se lo crean) uso legítimo de la fuerza, cuando se lo ordenan o cuando valoran (en décimas de segundo) que deben hacerlo.
Y en los últimos meses ciertos mandos policiales y políticos no han parado de recordar esa responsabilidad a los miembros del cuerpo al que pertenezco. También han exigido que seamos capaces de reconocer nuestros errores, cuando los cometemos. Básicamente no piden nada raro, ¿no?
Pues bien, aplíquense el cuento.

Un político toma una decisión sobre el desalojo y derribo, y pasados unos días cambia de parecer (aunque los incidentes sigan, claro). La imagen que ha dado no es muy lógica. Ha mandado dos mensajes confusos: primero, que los violentos ganan; dos, que a lo mejor no tendría que haber tomado aquella decisión.
Alcalde de Barcelona, señor Trías, la ha cagado. Sea cuales sean las razones que le han llevado a actuar como lo ha hecho, no para de equivocarse. Los equipos de antiditurbios no son armas que se puedan usar a su antojo; están compuestos por personas que acaban heridas, cosa que desde luego no le importa a nadie, claro. Así que tiene que ser más responsable antes de usarlos, o de negociar para nada con los mismos violentos que ha provocado.
Responsabilidad, caballeros. Aquí parece que los únicos responsables son los policías, porque al resto parece que ese término no vaya con ellos.
Al menos esa es la imagen que dan. Como el Director General que decide dimitir, por motivos personales, cuando el cuerpo al que “Dirige” está en mitad de una batalla campal por las calles de Barcelona. No parece algo muy responsable tampoco, independientemente de cuáles sean los motivos reales.

Así que la próxima vez que a un político se le llene la boca con la palabra RESPONSABILIDAD, debería echar la vista atrás y recordar cuántas veces lo ha sido él.
Y mientras tanto, parece que cada agente de policía va a ser responsable por él, por los ciudadanos, por los violentos, por los políticos, y va a tener dosis de sobras para cubrir las carencias de todos los demás.

Y para acabar no podía más que dar todo mi apoyo a todas las unidades y equipos de Mossos d’Esquadra y de Guàrdia Urbana que han estado estos días demostrando que responsabilidad es lo único que no carecen. De material, tal vez…



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